sábado, 16 de diciembre de 2017

Cuento de Navidad

Esta semana hemos hecho muchas cosas, pero una de ellas, la mejor por así decirlo y la más importante o al menos la que más me ha gustado es la de el cuento el cual hemos hecho en grupos. El cuento que nosotros hemos hecho trataba de un chico que se llamaba Marco y que... en fin mejor cuento el cuento entero:
Marco y la Ciudad de los Juguetes.
Erase una vez un niño llamado  Marco, que estaba preparándose para la cena de Nochebuena
cuando de pronto tocan a la puerta de su casa: Ding-Dong.
Todos sabemos que no le podemos abrir la puerta a nadie que no conozcamos, ¿verdad?,
pues esta vez si que lo hizo Marcos, porque no era cualquiera, ¡era Papá Noel!
Papá Noel le dijo a Marco que tenía el regalo que él quería (el cochetrón 3000), pero para
ganarselo tenía que ayudarle a repartir los regalos, y así fue. Primero fueron a casa de un amigo
 de Marco, que se llamaba Ángel, y este vivía muy lejos de la ciudad, en una granja. Papá Noel
 dijo que no podían hacer nada de ruido, pero en la granja había 3 vacas y eso no se lo esperaban,
 ¡y se pusieron a gritar como locos! Gracias a eso Ángel se despertó, asique Papá Noel se vió
 obligado a tener que invitarlo a él también. Después de esto fueron a casa de una chica que
también conocían tanto Marco como Ángel, esta se llamaba María. María vivía en una casa
muy normalita, pero había un problema, ¡Papa Noel no cabía por la chimenea! Como él no
 cabía tuvieron que entrar Marco y Ángel con los regalos sin hacer ruido, pero ellos no estaban
 tan acostumbrados a dejar regalos como Papá Noel, y sin querer se calleron encima del árbol
 de Navidad. María se despertó y los chicos la invitaron a ir con ellos, y Papá Noel no dudó en aceptar
la idea. Después de todo esto, se tiraron toda la noche repartiendo regalos, pero con
más cuidado. Y a la mañana siguiente, se merecían los juguetes, ¡pero debajo del árbol no había
nada! Entonces en cuanto se despertaron todos, Papá Noel mandó a un Elfo a cada casa a
 anunciar que les había invitado a la Ciudad de los Juguetes por un día y al final del día se podían
 llevar cada uno de ellos el juguete que más les gustara y con el que mejor se lo hayan
pasado jugando con los Elfos. Y todo fue así, y todos fueron felices con sus juguetes y se lo
pasaron muy bien esas Navidades.

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